El tipo se encuentra tranquilo, a veces le duele el pecho, se le hunde y sale de
nuevo cual tambor a repiquetear.
Ese beso en el ojal lo dejó inquieto.
Como sabiéndose poco, pero también aspirando a más. No es sólo la
sonrisa en este caso, es la impronta.
El oeste ademas del agite, tiene dulzuras
imperceptibles, desde Guernique, por la placita del avión, hasta Moreno y Paso
del Rey, con sus tipas rapaces, esas que le gustan a él. Pero él resultó no ser
payaso y menos tener pasta de campeón.
Un director de orquesta, y un rosquero.
Uno rubio, otro morocho, fueron quienes empezaron la movida.
Ella, merece todo lo que pueda tener. Merece esa vida mejor
que tanto anhela. Que iluso el muchacho con una cartita escrita a mano, cuando
ella, atenta, siempre atenta, miraba para otro lado. Que iluso.
"Lo mejor para
ella", se grito para adentro, "que sea lo mejor".
No se equivocó cuando le dijo,
ella, que se equivocaba.
Voy a citar el tema con el que cierro, "...es otro mas
prisionero que se toma en serio el juego de amar..."
Jugaron juegos distintos,
él se jugaba la vida en cada pelota (mal, tarde, desprolijo, inoportuno) para no
perder.
Ella lirica, bella, impuntual, inefable, amagaba y movia para no hacer
jaque mate.
Jugó para la tribuna, los plateistas la amaron.
Los de afuera somos
de fierro ahora, no somos mas de palo.
Somos lo que hacemos para cambiar lo que
somos, dice alguna página, de algún libro, que alguna vez le regaló.
Hoy llamó,
injusta y hermosa.
Intentó, él, trabajar su indiferencia, que desbordaba como
lateral brasilero. Se contuvo, creo que perdió uno a cero.
Pero había perdido en la ida, 2-0 con goles de sus héroes, los de ella, el Director
de orquesta y El Rosquero.
Siempre iluso, se perdió esa ilusion, darlo vuelta no
es posible, burlando a un tiempo que va mas lento.
Jugaron otro juego.
Ella tan
ajedrez, él tan fulbo.
Ella tan distinguida, él tan pobre tipo
(al menos lo miró
con cierta indulgencia).
El próximo diluvio te vuelvo a ver....
Adieu! Bye Bye!
Aufwiedersehen!!!