"Cuando me ocurre abismarme así es porque no hay más lugar para mí en ninguna parte, ni siquiera en la muerte. La imagen del otro —a la que me adhería, de la que vivía— ya no existe.."
Roland Barthes
Algunas veces
no hay más que hablar.
El verbo sobra
sin rescatar.
Tu boca se derrite
explicando
cosas que no vendrán,
cosas que no hay que hacer,
cosas del inframundo moral.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
Con tu sonrisa impoluta.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
Buscando morder la fruta.
Subiendo la estima
de "payasos con pasta de campeon".
Cercenando placeres
a quienes te prestan atención.
Cayendo y rodando
al mismo tiempo.
Sacando jugo
del riñón de un muerto.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
Con tu sonrisa impoluta.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
Con tu moral absoluta.
Juzgaste a santos y locos.
Sancionaste leyes universales
para eventos cotidianos.
Protegiste tu metro cuadrado.
Y a tus pulgares
volando sobre el teclado.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
Con tu sonrisa impoluta.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
Destruiste la fruta.
Me quedé cayendo solo.
Me quedé queriendo el viento.
Me quedé
en el abismo que me dejaste.
No voy a ningún lado.
Solo caigo.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
Con tu sonrisa impoluta.
Y ahí vas.
Y ahí vas.
¿Con tu moral absoluta?
El proximo diluvio te vuelvo a ver...
Adieu! Bye Bye! Aufwiedersehen!